
En 1937, Pablo Picasso realizó un cuadro cubista que tenía como objetivo denunciar el bombardeo a la ciudad de Guernica. En este muestra personas, animales y edificios destrozados por el terror generado por las bombas fascistas durante la Guerra Civil en España. La imagen impresiona.
Este viernes, a 70 años del Guernica, el arte retomó los caminos de la denuncia. Convocados por la UJC y el Consejo Nacional de Artes Plásticas, los pintores Adigio Benítez, Pedro Pablo Oliva, Ever Fonseca, Diana Balboa, Alicia Leal, Flora Fong, Nelson Domínguez, Agustín Bejarano, Carlos del Toro, Liang y Li Domínguez, Sándor González, y Zenén Vizcaíno, entre otros, junto a estudiantes de arte y creadores de la Asociación Hermanos Saíz, se reunieron para rechazar otro capítulo nefasto en la historia del sistema judicial norteamericano: la liberación de Luis Posada Carriles.
En tres murales de 8 x 2 metros, realizados en acrílico sobre lienzo, con mensajes enérgicos, directos y lúcidos, artistas de varias generaciones y estéticas enlazaron sus pinceles.
Mientras los colores inundaban el espacio del Monte de las Banderas, decenas de transeúntes se acercaban. Varios tiraban fotos a las caricaturas de Ares y Tommy. También un niño pidió un pincel. Dibujó graffitis en la acera. La frase paz y amor bordeaba una de las esquinas.
La idea de crear los murales surgió a partir de la necesidad de los artistas de dejar su testimonio de protesta contra uno de los hechos más macabros que conmocionan y movilizan a las personas sensibles de todas partes, explicó Alejandro Rojas, presidente del Consejo Nacional de Artes Plásticas.



